EL FENÓMENO BLACK FRIDAY

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Si bien el origen histórico del Black Friday (Viernes Negro) es todavía dudoso, rodeado de muchas teorías que abarcan desde estrepitosas caídas en la bolsa de Nueva York en 1869 hasta terribles congestiones del tráfico neoyorkino a finales del siglo XX; lo que sí podemos afirmar, es que se ha convertido en uno de los eventos del márketing más brillante y exitoso del siglo XXI.

A pesar de que en España no floreció hasta 2013, el Viernes Negro hoy en día es conocido por prácticamente todo el mundo y, desde sus inicios en España, ha ido creciendo, sumando cada vez más adeptos y batiendo nuevos récords de ventas año tras año, especialmente en el comercio electrónico, pero… ¿cómo ha ocurrido?

Dos factores me vienen a la mente: el efecto llamada y el efecto contagio.

Las campañas publicitarias son implacables y tanto los grandes establecimientos como los pequeños se suman para saturar nuestros sentidos con los tradicionales escaparates, anuncios en los distintos medios y banners publicitarios; todos ellos incluyendo grandes letras de vivos colores anunciando descuentos “Hasta el 70%”, slogans que hacen hincapié en que son “los descuentos más grandes del año”, y que generan ansiedad e impulsividad en el consumidor ya que “no te los puedes perder” algunos incluso serán “fugaces” afectando sólo a un cierto número de unidades por lo que “no te quedes sin ellos”.

A estas tradicionales campañas se unen otras más sofisticadas, tanto patrocinadas por las respectivas marcas o establecimientos como independientes (y, a menudo, gratuitas), en las que youtubers e influencers de todo el mundo hacen publicaciones especiales en sus redes sociales recordando los mejores lanzamientos del año y orientando a sus seguidores hacia “qué comprar” en preparación para este evento. Incluso recibimos e-mails “personalizados” de nuestras tiendas favoritas haciendo “avances” de lo que podremos encontrar en Black Friday y hasta “obsequiándonos” con “accesos VIP” para empezar a disfrutar de los descuentos unas horas antes de que estén disponibles para el público general.

Durante días e incluso semanas no oímos ni vemos otra cosa que no esté orientada a esta “gran fiesta del consumo”. Es por ello, que cada vez más personas deciden ya no solamente anticipar sus compras navideñas sino que ahora incluso posponen compras durante meses (sobre todo en el ámbito de la tecnología y de los bienes de lujo) con la esperanza de “capturar” los jugosos descuentos que todas las campañas, sean físicas o virtuales, anticipan y prometen.

El efecto contagio del Viernes Negro ha trascendido a todos los agentes. Consumidores se contagian entre sí al igual que establecimientos comerciales pero el fenómeno Black Friday ha ido un paso más y ha logrado traspasar las fronteras de los diferentes sectores e incluso entre el comercio de bienes y el de servicios.

Lo que antes solo era explotado por algunos establecimientos comerciales físicos y electrónicos, hoy en día se extiende a productos bancarios, ofertas especiales en compañías de seguros, peluquerías, tratamientos dentales, de belleza, servicios mecánicos y un largo etcétera que abarca de esta forma a todos los segmentos del márketing y todos los perfiles de consumidor.

El éxito ha sido tal que en la mayoría de establecimientos ya no solo se habla de Black Friday y Ciber Monday (lunes siguiente al Viernes Negro que está orientado solo a descuentos en el comercio electrónico), sino que ahora podemos encontrar la “Black Week” (Semana Negra) e incluso el “Black Month” (Mes Negro) convirtiendo el mes de Noviembre en el mes del consumismo.

Y es que, con esta receta ¿quién no ha caído en el fenómeno Black Friday todavía?

Cristina Arcos

Economista. Máster en Comercio Internacional. Vocal del Consejo Directivo de Marketing y Comercialización del Consejo General de Economistas

Fotos: adamtepl, tamanna_rumee y R-region

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